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ORIGEN DE LA DANZA ORIENTAL
(Por Samira Saida, profesora en Hary Narayan -Barcelona-)
La danza que todos conocemos como Danza del Vientre ha tenido múltiples nombres. Los franceses la llamaron "dance du Ventre", o danza del vientre. Es conocida en Grecia como el "Cifte Telli", En turquía como "Rakasse" y en Egipto como "Raks Sharki", donde se la distingue del "Raks Baladi", o danza popular. Ha evolucionado a través de la influencia de muchos lugares y hoy en día aún continúa su largo proceso de evolución. Los norteamericanos la descubrieron con la participación de la bailarina egipcia, bautizada como Little Egypt, en la Feria Mundial de Chicago en 1893.
Esta improvisada, y no codificada, forma de danza es, sin lugar a dudas, diferente de otras muchas danzas folclóricas que han evolucionada en las mismas áreas. La danza del vientre es considerada como un estilo propio de danza en sí mismo; habiendo numerosos puntos que la hacen diferente de otros bailes y que revela su variada herencia.
La danza oriental es considerada una de las más antiguas de la historia. Sus orígenes precisos son inciertos, aunque algunos datos nos ayudan a reconstruir la historia de ese milenario arte.
La versión que tiene más aceptación dice que la danza tiene su origen en el antiguo Egipto, en una época donde nuestros antepasados, intentaban comprender y representar a través del baile, todos los aspectos de la existencia humana, como el misterio de la vida, la naturaleza, el nacimiento, la muerte y los ciclos de la fertilidad. El vientre femenino guardaba la vida, la mujer tenía el poder de la perpetuación de la especie y la maternidad era atribuida a manifestaciones divinas.
Las personas han dotado siempre a sus dioses con fragilidades humanas, y de este modo, estas deidades los han aliviado con lo mejor de sus posesiones: los frutos del campo, el ganado bien alimentado, e incluso los seres humanos. Los cultos de fertilidad existen en todas las civilizaciones antiguas. La gran Diosa Madre aparece bajo diferentes nombre como Mylitta, Isis, Hathor, Ashtoreth, Astarté, Ishtar, Afrodita, Venus, Bhagvati, Parvati y Ceres. La función de todas estas diosas es reproductora y donante de vida, no sólo limitado a los seres humanos, sino en el sentido de toda la vida del planeta. Garantizaban el ciclo de las estaciones que regulan el crecimiento de las cosechas. Eran responsables del aumento de nivel de vida y de la perpetuación de la raza. Ninguna de estas diosas era virgen, pues irían en contra de su función; asimismo pasa con las sacerdotisas dedicadas a estos cultos. Como las funciones reproductoras de las diosas se simbolizaron en los órganos reproductores de la mujer, era natural ofrendar a la diosa el servicio de una muchacha y su virginidad.
Hoy en día, en Egipto, existe la costumbre de contratar una bailarina Oriental en las bodas, y tomar una fotografía con las manos de los novios puestas en el abdomen de la bailarina. Esta es una obvia referencia de la relación que tiene esta danza con los cultos de la fertilidad.
Actualmente, en la mayoría de los países árabes, la Danza Oriental es parte esencial de la cultura y se ha desarrollado muchísimo en los últimos tiempos. Asimismo también ha tenido una gran evolución en Europa, Estados Unidos, Brasil y otros países, debido a la emigración árabe y el intercambio cultural que nos permiten los medios de comunicación modernos.
Artículo extraído de www.aprendedanzaoriental.com

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