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Con sólo tres o cuatro clases, quienes la practican aseguran sentirse contentas, libres y muy relajadas!!! La danza árabe es altamente terapéutica, y no sólo confiere beneficios al físico moldeándolo y ayudando a bajar de peso, si no que además hace trabajar sectores del cuerpo femenino donde se hallan chakcras o puntos de energía descuidados por otras disciplinas u olvidados por la mayoría de las mujeres a causa del ocio o el stress. Con el movimiento aparecen sensaciones ocultas o reprimidas, muchas mujeres comienzan a reconciliarse con su cuerpo, a valorarse más desde lo femenino, a descubrir su sensualidad dormida y redireccionar sus sentimientos e ideas de sí mismas. A esto se suman las coreografías, los aportes positivos que según la musicoterapia proporcionan los sonidos primitivos generados por antiguos instrumentos como el laúd o el derbake (o darbuca). Resultados: buen humor, sensación de bienestar y agilidad, actitud de entrega y generosidad en las relaciones humanas, tornando a sus practicantes más sociables y activos.
Llegado a este punto. Hay que tener en cuenta que cada persona es un mundo con diferentes constituciones físicas, formas de ver la vida, de afrontarla, de ser, por lo que todo este ejercicio puede No hacerles ningún efecto. Si hiciera efecto en absolutamente todas las mujeres, entonces si que sería una rotunda panacea. Simplemente os cuento todo esto, porque a mí me ha servido y en mi experiencia con alumnas observo estos resultados. A parte de estos beneficios, puede haber muchos más, puesto que cada persona es un mundo y vive la danza de un modo distinto. Cada día encuentro algún beneficio nuevo que experimenta una alumna y no otra. Lo importante, es que a unos de una forma y a otros
de otra les beneficie. Con una práctica reiterada de la danza se
puede conseguir. Así que, ¡ÁNIMO!
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